La soledad, así nomás

Parece que el tiempo se nos va,
En un escritorio
En una radio o
En alguna carretera.

Uno puede romper puertas,
Algunas ventanas y un par de bisagras.
Pero cuando te toca,
Te toca.

Estar en una silla año tras año,
sacando y poniendo firmas,
han simulado ya varias penas de muerte.

Vuelco mis esperanzas a un dispensador,
he puesto dos golpes y un dólar.

He querido parar el tiempo:
aguantando la respiración,
Haciéndome el muerto,
Cerrando los ojos,
y me he encontrado con un mar
de latas de duraznos abiertos.

En cada lugar eres predecible,
En mi madre que trabaja un sábado de
madrugada
olvidando el divorcio,
en mi hermana que ni divorcio tuvo y
en mi padre que ha vuelto a vivir
en su baño de azulejos.

Te he evadido, pero eres sencilla,
Soledad.

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